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CON VIENTO A FAVOR

En una muestra de que lo vivido la semana pasada en el Calderón no fue un espejismo, el Valladolid confirmó las buenas sensaciones exhibidas a orillas del Manzanares y repitió triunfo por segunda jornada consecutiva. Para ello, tuvo que bregar frente al viento, que durante el primero tiempo le fue esquivo, y contra un rival que empujó hasta el final y que tuvo opciones para forzar, por lo menos, el empate.
De la mano de Caparrós, el equipo de San Mamés ha vuelto a recuperar la casta y el ímpetu que acreditan su mejor tradición. No es casualidad que el espíritu competitivo del andaluz haya dado tranquilidad a los aficionados vascos y, de paso, haya alimentado su esperanza de volver a conquistar títulos, como prueba su situación actual en la tabla clasificatoria y su brillante participación en la Copa del Rey.
El partido tradujo desde el pitido inicial al terreno de juego el gran colorido vivido en las gradas, con un masivo desplazamiento de seguidores rojiblancos. La primera opción de peligro lo protagonizaron precisamente los visitantes, cuando Llorente se quedó solo dentro del área en posición favorable, después de que García Calvo, tendido en el suelo, lo habilitara. El Athletic continuó la jugada pese a la lesión del central blanquivioleta y, al final, el disparo del delantero se perdió muy alto, ante las protestas de los jugadores del Valladolid.El Valladolid tardó en meterse en el partido y hacerse con el control del mismo, y tiró del principal recurso ofensivo con el que cuentan los de Mendilíbar, personificado en las acciones de peligro que nacen de las botas de Pedro León. El murciano fue hoy una pesadilla para su marcador, Koikili, y ya en el minuto 12, pudo desequilibrar el choque con un centro con la zurda que Víctor cabeceó en el segundo palo haciendo lucirse a Gorka Iraizoz.
Aunque el Valladolid pronto manejó más el balón, el partido fue durante la primera media hora de juego de constantes alternativas en las dos áreas. El aire condicionó el encuentro por momentos, como a los quince minutos, cuando una falta no blocada por Justo Villar a punto estuvo de aprovecharla Ion Vélez. Lo que ni Pedro León, por los locales, ni el viento, por los visitantes, habían conseguido desestabilizar, se encargó el árbitro Paradas Romero en trastocar rápidamente.
Una rápida internada de Jonathan Sesma acabó con el jugador canario por los suelos después de una entrada de Iraizoz en la que el colegiado no dudó en decretar como penalti, a pesar de que los jugadores rojiblancos reclamaron que el portero había sido más rápido y se había anticipado al extremo. Víctor asumió galones en el lanzamiento y no falló, estableciendo el 1-0 momentáneo.
Empezó un nuevo partido a partir de ese instante. El Athletic, enrabietado por el tanto encajado, trató de buscar la igualada, aunque el Valladolid contuvo bien a los rojiblancos hasta el descanso. Tras la reanudación, Caparrós buscó más profundidad por la izquierda con la entrada de Joseba del Olmo, en detrimento de Javi Martínez, lesionado.
El partido copero del pasado miércoles frente al Sevilla no daba visos de pasar factura al Athletic, porque fueron los "leones" quienes llevaron la iniciativa tras la reanudación. Con los rojiblancos lanzados en busca del empate, llegó una contra perfecta del Valladolid para firmar el segundo y ampliar la ventaja de los de Mendilíbar. Borja habilitó a Sesma con un pase medido y la internada del canario acabó con un servicio medido a Víctor para que éste, en el segundo palo, controlase con calma y batiese por bajo a Iraizoz.

Lo que parecía un partido cómodo para los blanquivioletas, de nuevo Paradas Romero se encargó de revitalizarlo con un extraño penalti señalado por una entrada de Nano sobre Fernando Llorente en un salto a la salida de un córner. El propio Llorente se encargó de lanzarlo y de estrellar su lanzamiento en el palo. Sin embargo, Orbaiz anduvo hábil para aprovechar la indecisión de la zaga pucelana en el despeje y, de puntera, meter al Athletic de nuevo en el encuentro reduciendo distancias en el marcador.
Quedaban más de veinte minutos de juego y, en ese tiempo, pudo pasar cualquier cosa. Aunque estuvo más cerca de llegar el empate que el 3-1. Ion Vélez tuvo las mejores opciones de un Athletic lanzado en busca de la igualada. Primero, tras una dejada de cabeza de Llorente, que envió fuera con todo a su favor. Y después, en una acción con Iñaki Bea en la que acabó derribado dentro del área en un más que posible penalti.

Sin embargo, el marcador no se movió. El Valladolid aguantó bien la embestida vizcaína y se llevó tres puntos que le hacen mirar más hacia los puestos altos de la clasificación que a los que marcan el descenso.
Caparrós:
"No voy a hablar del penalti, pero me han dicho que no ha sido. Llevamos dos partidos, un domingo y otro también, en los que nos pitan. Lo hemos intentado, lo hemos dado todo. El segundo gol nos ha cogido porque hemos salido bien en la segunda mitad. Con el 2-1 nos hemos metido, pero ya ha sido jugar con más corazón que cabeza.
Creo que los dos equipos no estamos contentos con la actuación del árbitro. Lo que sí es que hay que felicitar a los jugadores del Athletic porque hemos trabajado. Nos hubiera gustado dar una alegría a la afición. Nos vamos todos enrabietados. Me voy enfadado por que me hubiera gustado recompensar el esfuerzo de los jugadores.
El equipo no ha pagado el esfuerzo de la Copa. Hemos apretado en la segunda parte. Por la intensidad con la que hemos jugado no sé si se puede decir que el equipo ha jugado el miércoles".
Mendilíbar:
"Las decisiones del árbitro dependen según el color con el que veamos las cosas. No veo ninguno de los dos penalties. El primero el cuerpo del portero te tapa y no sé si toca o no toca. Menos incluso es el que ha pitado a favor del Athletic. Todo es según como queremos contar la historia. Si comemos la oreja al árbitro, igual nos pita a favor. Los últimos 20 minutos nos ha asado faltas.
El Athletic ha actuado con corrección en la jugada de Llorente. Otra cosa es que se lesione de gravedad.
El Athletic cuando no puede jugar por el medio, tiene un juego directo con Llorente, que está en un momento excepcional y sabe cuando tiene que dejarla o cuando tiene que peinarla. No sé si por nosotros o por el cansancio no han podido aprovecharlo.
Creo que la racha de resultados parece que sí ha cambiado, pero antes también estaba contento por el juego del equipo. Sólo hubo dos partidos malos, contra el Betis y el Sporting. Sin duda, los resultados te ayudan, las distancias se alargan y ojalá esto nos haga conseguir nuestro objetivo, que es la permanencia, faltando muchas jornadas".




