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KANOUTÉ TUMBA AL PUCELA

Un hat-trick del delantero de Mali doblega a un Valladolid valiente – La presión blanquivioleta cedió ante la velocidad y la calidad en el remate de los sevillistas – Recital andaluz tras el descanso en una segunda parte en la que los de Mendilíbar notaron el cansancio
La calidad del Sevilla para romper la segunda línea de presión de los blanquivioletas y su velocidad en ataque han bastado a los de Nervión para desarbolar por completo cualquier intento de oposición de los de Mendilíbar. Buena parte de culpa en ello la ha tenido Frederic Kanouté: un delantero larguirucho, con un físico un tanto extraño en un mundo tan calculado en este sentido como es el fútbol, pero que es capaz de inventar situaciones de peligro y remates a puerta de todos los tipos y colores.
La mejor prueba de ello ha venido en el primer gol del partido. Con un Pucela lanzado en la presión, una galopada en diagonal de Romaric ha servido para que el delantero de Mali, con un magnífico control orientado, se escapara de Marcos y fusilara de disparo raso y cruzado ante la meta de Justo Villar.
Era el minuto 8 y también la primera aproximación sevillista al área del portero paraguayo. Hasta entonces, el Valladolid había puesto sus cartas encima del tapete del Sánchez Pizjuán y no por ir en desventaja, cedió en su apuesta. De hecho, el Sevilla se vio incómodo en todo momento –durante esta primera parte– a la hora de sacar el balón, prueba de la buena labor en la presión tanto de Sesma y Pedro León, en las bandas; como de Canobbio y Goitom en punta.
Sin embargo, a la buena actitud defensiva y valiente del equipo le faltó enlazar más jugadas de peligro en ataque. Sólo a balón parado pudieron los blanquivioletas inquietar a Palop durante toda la noche. Canobbio pudo marcar ya de hecho en el arranque del partido en una falta al borde del área, y en la segunda que tuvo, no volvió a fallar. Puso un centro medido para que Goitom estableciera la igualada en el minuto 22.
El partido volvía a abrirse y, a partir de entonces, entró en una fase de intercambio de golpes en la que, a la larga, el que salió peor parado y cayó a la lona fue el Valladolid. Al filo del descanso, de nuevo Kanouté, se encargó de encarrilar el choque para los de Jiménez tras aprovechar un buen pase de Jesús Navas y rematar de volea dentro del área.
Un gol psicológico y un mazazo para el Valladolid que se quedaba con nada tras el esfuerzo realizado durante la primera parte y le tocaba volver a remar contracorriente a la vuelta del descanso. Fue entonces cuando entre Adriano –perfecto toda la noche en el marcaje a Sesma– y Luis Fabiano se encargaron de tapar cualquier margen de reacción visitante. Un buen pase al espacio del hoy lateral sobre la defensa adelantada de los blanquivioletas dejó solo delante de Villar al delantero brasileño, que no tuvo más que driblar al portero y cruzar el balón prácticamente a puerta vacía ante el intento desesperado de Iñaki Bea por impedir el gol.
El Valladolid tampoco bajó los brazos en ese instante, pero indudablemente el partido ya se había puesto demasiado cuesta arriba. Vivar Dorado pudo acortar distancias en una buena triangulación con Víctor, que había salido en sustitución de un gris Pedro León. Y de lo que pudo ser el 3-2 se llegó al 4-1 definitivo, obra de Kanouté y tercero en su cuenta, tras un remate de cabeza perfecto a centro de Fernando Navarro.
No hubo cuarta victoria consecutiva ni se repitió el éxito de inaugurar puntuando los "Alpes" de la Liga como en la primera vuelta. Así todo, no se le pueden poner peros a la actitud del Valladolid que, pese a la derrota, tiene prácticamente cerrada su permanencia un año más en Primera y conserva, aunque más lejanas, sus opciones de jugar en Europa la próxima temporada.



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